Señor...
...Ayúdame a decir la verdad
delante de los fuertes y a no decir
mentiras para ganarme el aplauso
de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la
humildad.
Si me das humildad, no me quites
la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra
cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición
a los demás por no pensar
igual que yo.
Enséñame a querer a la gente
como a mí mismo y a no juzgarme
como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo
si triunfo, ni en la
desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el
fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar
es un signo de grandeza y que la venganza
es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame
fuerzas para aprender
del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente,
dame valor para disculparme
y si la gente me ofende,
dame valor para perdonar.
¡Señor...si yo me olvido de tí,
nunca te olvides de mí!
Sucedió que estando Jesús orando en cierto
lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
"Señor, enséñanos a orar, como enseño Juan a sus discípulos"
Entonces El les respondió: Cuando oréis, decid:
Padre nuestro que estás en los Cielos,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu Voluntad
así en la Tierra como en el Cielo.
El pan nuestro de cada día dánoslo hoy,
y perdona nuestras ofensas,
asi como nosotros
perdonamos a quienes nos ofenden, y
no nos dejes caer en la tentación,
más líbranos todo mal.
Amén.
Porque tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria
por los siglos de los siglos.
Yo os digo: "Pedid y se os dará; buscad y
hallaréis; llamad y se os abrirá, porque todo el que pide, recibe; el
que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en
lugar de un pez le da una culebra, o si pide un huevo, le da un
escorpión?
Si vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros
hijos, ¡Cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los
que se lo pidan!
Jesus de Nazareth
*~*ORACION A LA DIVINA PROVIDENCIA*~*
¡Oh divina Providencia!
¡Concédeme tu clemencia
y tu infinita bondad!
Arrodillada a tus plantas a ti caridad portento.
Te pido para los míos casa, vestido y sustento.
Concédeles la salud, llévalos por buen camino.
Que sea siempre la virtud la que los guíe en su destino.
Tú eres toda mi esperanza.
Tú eres el consuelo mío.
En la que mi mente alcanza, en ti creo, en ti espero, y en ti confío.
Tu divina Providencia se extiende a cada momento.
Para que nunca nos falte: casa, vestido y sustento